martes, 11 de septiembre de 2012

Del «sin dios» individual al «sin dios» colectivo

El estudio del fenómeno religioso, término con el que se intenta englobar todo aquello relacionado con dioses, poderes superiores, otras realidades, mitos, ritos, iglesias, centros de culto, etc., resulta muy importante para comprender muchas de las realidades que acontecen en nuestro entorno. Sea que se trate de realidades políticas, económicas, sociales e incluso ambientales, ocuparnos del punto de vista religioso nos ayuda a tener una visión más amplia de un problema determinado.

Parte de este fenómeno religioso también la integra la ausencia de creencias o ateísmo. No me refiero con esto a que el ateísmo sea también una religión ─afirmación que desde luego no comparto─ sino a que una visión sin dioses del mundo constituye a su vez una pieza más del conglomerado de cosmovisiones presentes en un mosaico religioso tan amplio y diverso como el que se tiene hoy en día.

Sabemos que, etimológicamente, el término ateísmo proviene del griego a=sin y theos=dios y significa simplemente sin dios. De ahí se deriva el término ateo (en griego atheoi), que define a aquel individuo que no cree en ─o que duda de─ la existencia de los dioses. Históricamente el término se utiliza desde la antigüedad clásica griega para referirse a quienes no profesen devoción a las deidades populares o a las apoyadas por el estado, volviendo la palabra en una acusación, cuyo receptor se volvía digno de la pena capital, con Sócrates como ejemplo. 

Como ocurre con muchas otras cosas, la palabra es muy posterior al concepto, pues la idea de la negación o la no aceptación de un poder superior al ser humano data de tiempos más antiguos, siendo un ejemplo de esto la escuela filosófica Chárvaka, que data de antes del s. VII aEC y, a decir de Mircea Eliade, pionero en los estudios del fenómeno religioso, «las demás grandes culturas del pasado han conocido, también, hombres arreligiosos y no es imposible que los haya habido incluso en los niveles arcaicos de cultura, a pesar de que los documentos no hayan atestiguado todavía su existencia».

En nuestros días el ateísmo es concebido como la posición que se opone lógicamente a la creencia religiosa; en ese sentido podemos hablar de una antirreligión o de una no religión. Con el desencanto que la creencia religiosa ha producido y la aparición de corrientes de pensamiento que se oponen abiertamente a dichas creencias, tenemos que el ateísmo deja de ser una mera postura personal y se vuelve una característica compartida y, por tanto, colectiva.

Desde el s. XIX podemos apreciar la formación de agrupaciones declaradamente laicas y ateas en algunas partes del mundo; agrupaciones que, por motivos políticos, falta de membrecías o algunas otras razones, van desapareciendo o transformándose, dando paso a grupos nuevos. Un gran impulso que estas agrupaciones han tenido lo representa la aparición de internet en los años noventa del s. XX, pues les permitió consolidarse, expandirse y multiplicarse. Ateos de distintas nacionalidades pueden interactuar entre sí, intercambiando puntos de vista y proyectos de organización, muchos de los cuales abandonan el entorno virtual, dando paso a un proceso conocido como activismo ateo.

En México esta clase de actividades es muy reciente: se han formado algunas agrupaciones ateas cuyas interacciones pasan de cordiales a conflictivas y viceversa. Existen varios grupos que, según sus declaraciones de principios, buscan promover el desarrollo del pensamiento crítico y científico, oponiéndose al pensamiento dogmático y a la injerencia de las asociaciones religiosas en los campos que le están vedados.

Actualmente dos de estos grupos están presentando sendos proyectos destinados a un público fuera del entorno virtual, con el propósito de promover la divulgación del conocimiento y la interacción entre ateos. En orden cronológico:


El Coloquio Mexicano de Ateísmo. Cuya primera edición tuvo lugar en 2010 y la segunda se llevará a cabo los días 2 y 3 de noviembre de 2012, organizado por la asociación civil Ateos y Librepensadores Mexicanos. Cuenta con la participación de ponentes mexicanos y extranjeros y consta de una serie de conferencias y talleres dedicados, a decir de ellos, al pensamiento crítico y a la difusión del conocimiento.




El Congreso Mexicano de Áteísmo. Organizado por el grupo Ateos de México y cuya fecha de realización será los días 7 y 8 de diciembre de 2012. Su propósito, además de la divulgación, es el de la interacción entre ateos de todas las edades, niveles culturales y preferencias ideológicas. Constará de una serie de conferencias y pláticas impartidas por sus propios concurrentes.

La conformación de comunidades ateas en un ambiente tradicionalmente cristiano se está dando. Será interesante ver las implicaciones que este nuevo fenómeno traerá con el paso del tiempo como parte de este entorno multicultural y esta vasta diversidad religiosa. Resultarán también interesantes las conclusiones de otros interesados en el fenómeno religioso al observar estas agrupaciones y realizar estudios a fondo, tan necesarios como escasos en México.

Referencias:

1.     Eliade, Mircea, Lo Sagrado y lo Profano, trad. Luis Gil Fernandez y Ramon Alfonso Diez Aragón, Barcelona-México, Paidos, 1998, 185 pp.
2.    «Historia del ateísmo» en Wikipedia. Disponible en:
3.    Ateos de México. Disponible en: http://ateomx.org.mx/
4.    Ateos y Librepensadores Mexicanos. Disponible en: http://www.ateosmexicanos.org/

1 comentarios:

  • Monica says:
    11 de septiembre de 2012, 14:53

    Siempre he pensado (y lo sostengo) que se debe impulsar este tipo de divulgación, ya sea del laicismo o del ateísmo, en base a lo que se está haciendo o falta por hacer en México, considerando su historia, su contexto, las implicaciones estructurales, además de las fuerzas políticas y sociales. No es posible adecuar el "modo de hacer" del ateísmo extranjero al contexto mexicano.

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